LAS HUELGAS Y LAS LLUVIAS NO JUSTIFICAN EL RETRASO DE LA OBRA

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El comprador de vivienda sobre plano es una figura que está sumamente desprotegida durante todo el paréntesis de tiempo que media entre la firma con el promotor del contrato de compraventa y la entrega de llaves de la misma, la cual se producirá al otorgarse la escritura pública ante Notario. Esto significa que el comprador cumple por anticipado con todas las obligaciones que le competen hasta ese momento según el contrato; sin embargo, tiene que esperar un importante lapso temporal hasta que el promotor le entrega el inmueble adquirido. 

En la fase de construcción pueden suceder diferentes avatares que demoren la entrega en la fecha establecida contractualmente. Uno de los supuestos más frecuentes es la existencia de huelgas del sector de la construcción o de lluvias torrenciales. Las entidades promotoras intentan exonerarse de su responsabilidad estableciendo en los contratos de compraventa prórrogas de varios meses si acontecen estas circunstancias, argumentando que son causas de “fuerza mayor”

¿Realmente  las huelgas o la lluvia son causas de fuerza mayor para un promotor inmobiliario?

La respuesta es negativa. El promotor es el principal beneficiario del proceso de edificación y ha de asumir el riesgo derivado de su actividad empresarial. Las huelgas del sector y las lluvias torrenciales son circunstancias normalmente previsibles. Todo promotor diligente debe prever que durante la fase de construcción pueden producirse estas eventualidades y fijar la fecha de entrega en los contratos de compraventa en atención a las mismas. 

Es más, las sentencias de los Juzgados y Tribunales amparan a los compradores en estos supuestos al no haber establecido el promotor un plazo prudencial según lo que aconsejaran o impusieran las circunstancias del caso concreto. El peligro de que el plazo de entrega no se acomode a la realidad previsible tiene que ser asumido por el promotor como empresario y profesional del sector. El riesgo empresarial no puede trasladarse a los compradores-consumidores.

Un claro ejemplo de lo expuesto podemos verlo en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga de 30 de septiembre de 2015, la cual, se manifiesta en estos términos: “En definitiva, el peligro de que el plazo de entrega de la vivienda establecido en el contrato no se acomode a la realidad previsible, tiene que ser asumido por el promotor empresario, y no puede en modo alguno ser trasladado al comprador consumidor; al igual que éste no puede pretender trasladar al vendedor, en ningún caso, sus posibles dificultades económicas para afrontar el coste de la compra. Es decir, en el caso enjuiciado, no puede ampararse la demandada en un supuesto de fuerza mayor para ampliar el plazo de entrega de la vivienda, pues la huelga en el sector de la construcción, las lluvias o las obras imprevistas, son circunstancias previsibles que pueden incidir en la ejecución de una obra, y por tanto, deben ser previstas por el promotor”.

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