Redacción de dictámenes jurídicos

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Un dictamen (también llamado informe jurídico) es un pronunciamiento serio y responsable. Quien dictamina tiene un compromiso en su respuesta tanto con la verdad como con la corrección jurídica, y asume la responsabilidad consiguiente.

Veamos un poco más sobre este tema y cómo puede identificarse en buen dictamen en materia jurídica.

¿Qué es un dictamen?

Según el Diccionario de la Real Academia Española un dictamen es una opinión o juicio que se forma o emite sobre algo. Generalmente esta palabra se ha reservado para designar una opinión especializada en temas técnicos y se ha ajustado a las reglas propias de una profesión (de los ingenieros, de los médicos, de los auditores).

Sin embargo, su uso más difundido es para hacer referencia a los textos en los que los abogados expresan su opinión sobre ciertas cuestiones jurídicas.

En el ámbito inmobiliario los dictámenes son informes técnicos imparciales que por lo general se elaboran tras una exhaustiva investigación de mercado. Esto permite determinar el valor real de venta o de renta de la propiedad, lo que tiene un impacto positivo tanto para los propietarios y acreedores como para los potenciales clientes.

¿Cuáles son los tipos de dictamen?

Según lo que se espere lograr y la persona a la cual está dirigido, un dictamen puede ser más o menos elaborado. Por lo general se acostumbra utilizar la expresión tradicional y formal de “Dictamen” para designar aquellos que son más sofisticado y de mayor extensión. Sin embargo, esto no es una regla escrita en piedra y se puede usar las distintas denominaciones libremente.

También es usual que se llame Informe o Memorándum interno a un trabajo de menor extensión y profundidad en relación con el dictamen o Nota-Informe al inmediatamente inferior en ambición de agotar el estudio de la cuestión o cuestiones planteadas.

Asimismo, se suele llamar Nota al resultado de una aproximación más ligera o superficial (y por lo general más rápida) a los problemas jurídicos que se planteen.

En otras palabras, si se abordan varios temas de cierta complejidad se suele hablar de Dictamen, Informe o Memorándum. Pero si se aborda solamente un problema concreto se suele utilizar expresiones como Nota-Informe o Nota, incluso en los casos donde el texto expresa un análisis profundo y exhaustivo de la única cuestión jurídica.

Por otro lado, también son dictámenes (ya que son opiniones) los expresados por los abogados de forma verbal, en una conversación telefónica o en persona. De la misma forma lo son las opiniones breves o informales hechas por escrito, como las cartas o los correos electrónicos.

Principales usos de los dictámenes

Por supuesto que los usos de estas opiniones son muy variados. Tanto es así que se puede decir que son utilizados en la ejecución de casi todas las actividades profesionales de los abogados.

No solo se trata de la tarea de responder a las cuestiones jurídicas planteadas por los clientes, sino que los dictámenes son la expresión del asesoramiento para la elección de la vía procesal más adecuada para la defensa de los intereses de los clientes.

Por otro lado, los dictámenes pueden ser el fundamento tanto de la actividad preventiva como de la contenciosa de los abogados. Un buen dictamen, en muchos casos sirve para evitar el litigio, porque disuade al consultante de iniciarlo al convencerlo de que su pretensión no tiene fundamento.

En ocasiones se puede lograr ese mismo efecto al usar los dictámenes como instrumento para manifestarle al oponente las razones jurídicas que sustentan su posición legal. Lo que muy seguido lleva a resolver el conflicto mediante un acuerdo o una transacción.

Otro uso muy frecuente de un dictamen es en la negociación de un contrato inmobiliario o para la ejecución de una obra.

Las técnicas más efectivas para elaborar los dictámenes

En realidad, no hay una única forma de elaborar un dictamen o informe jurídico, ya que su uso es muy cambiante. En España actualmente se tiene como costumbre adoptar una estructura en la organización de sus contenidos, que puede quedar más o menos de la siguiente forma:

Portada del informe

Aquí se debe incluir el título del dictamen como, por ejemplo: “Dictamen sobre la imposición jurídica de los supuestos de…”; o “Informe sobre la posibilidad de tutela jurídica por parte de…”.

Asimismo, se debe incluir la persona o entidad consultante, el nombre del abogado que lo firma y la fecha en la que es emitido.

Índice o lista ordenada

Es recomendable presentar los apartados, epígrafes o subepígrafes empleados para dividir el contenido del escrito. Es importante indicar la página en la que se inicia la exposición correspondiente a cada uno de estos aspectos.

De la misma forma es costumbre que el índice o sumario se presente en caracteres un poco más pequeños (por lo general se utiliza un tamaño de letra entre 10 u 11).

Objeto de la consulta formulada,

En este apartado se deberá exponer de la forma más breve posible, la cuestión o cuestiones que fueron planteadas por el consultante.

Documentos y fuentes de información

En este punto se debe presentar toda la documentación relevante al caso, así como otras fuentes de información que se utilizaron en la elaboración de la respuesta. También se deberá expresar las limitaciones o posibles lagunas de información que se adviertan.

Antecedentes

Los antecedentes son muy importantes en este tipo de documentos. Es recomendable que se describa de forma cronológica y respetando la debida separación por unidades temáticas. Es usual que los hechos que han de ser tenidos en cuenta se identifiquen como Primero, Segundo, Tercero, etc.

Dictamen u opinión del letrado

El escrito debe contener la opinión del abogado responsable. El mismo debe dar respuesta a la cuestión o cuestiones jurídicas planteadas. En este punto es recomendable que dichas respuestas también estén separadas mediante epígrafes, subepígrafes, etc., así como los diferentes elementos o aspectos de la opinión.

Conclusiones

En este punto es recomendable enumerar todas las conclusiones. Además, es importante que la redacción sea lo más sencilla y clara posible, de forma que cualquier persona las pueda leer y entender sin necesidad de referencias o remisiones al cuerpo del escrito.

Por otro lado, si se plantean varias cuestiones deben dedicarse una o varias conclusiones a cada una de ellas. Asimismo, si en el cuerpo del escrito se ha organizado el contenido en distintos apartados, lo más recomendable es formular una conclusión por cada uno de esos apartados.

Fórmula de responsabilidad

Aquí se debe colocar una descarga de responsabilidad por parte del abogado, por ejemplo: “Esta es mi opinión, susceptible de ampliación en la medida que se considere oportuno…, que someto a otra opinión más autorizada que la mía, y que firmo…”.

Por supuesto que lo anterior es una fórmula más o menos generalizada y admite toda clase de cambios. Por ejemplo, es común incluir un resumen del contenido del dictamen o que los antecedentes se expresen en primer lugar o incluso prescindirse por completo de ellos.

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