Alquiler de garaje o trastero

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La mayoría de las grandes ciudades del mundo tienen un problema en común: la falta de espacio. Los altos precios de los inmuebles y de cada metro cuadrado en ocasiones hacen muy difícil encontrar una vivienda con todo el espacio que requiere una familia. Debido a eso, muchas personas se ven en la necesidad de alquilar garajes o trasteros.

Sin embargo, no cualquier área sirve para estas funciones ya que las mismas deben cumplir algunas condiciones básicas.

Contratos de arrendamiento de garaje

Para que los contratos sean considerados como de alquiler de garaje, el espacio de aparcamiento debe ser colectivo. De lo contrario se considera que se trata de un arrendamiento de cosa.

Por otro lado, la entrada de un vehículo en el espacio de aparcamientos es la aceptación implícita para contratar el servicio con las condiciones habituales y por una cuantía determinada.

Asimismo, el prestador del servicio de aparcamiento (garajista), al momento de admitir un vehículo en el aparcamiento, acepta la existencia del contrato de garaje, incluso cuando no se entregue ningún resguardo acreditativo de su entrada.

La vigencia de los contratos de garaje

Por lo general un contrato de garaje no exige un plazo determinado. Sin embargo, si no existe una prueba clara de la existencia de un plazo convencional, el contrato de garaje se estimaría con una duración anual, mensual, semanal o diaria. Esto va a depender de si el precio o retribución se ha fijado para alguno de tales períodos.

Es de destacar que la prueba de lo mismo puede acreditarse mediante el correspondiente documento contractual o, en su defecto, a través de los recibos de pago expedidos por el garajista.

La publicidad de los precios

La Ley 40/2002 en su artículo 3.1.d) exige al garajista la publicación de los precios, además el mismo artículo, le impone la obligación de indicarlos de manera clara y fácilmente perceptible.

Para cumplir con lo anterior, basta que esta información se haga constar en carteles en el exterior de los aparcamientos. En los casos donde aplique, la prestación de un servicio especial de custodia de efectos, cuyo precio sea distinto o complementario se deberá publicar de la misma manera.

El incumplimiento del pago del precio del garaje

La misma ley mencionada anteriormente, esta vez en el artículo 5.3, establece a favor del garajista y como garantía del pago del precio del aparcamiento un derecho de retención sobre el vehículo.

Por otro lado, el empresario también tiene derecho de retención sobre el mismo vehículo en garantía del pago del precio que se le adeude por razón de lavado o engrase, esto según lo prevenido en el artículo 1600 del Código civil.

Obligaciones del garajista

El garajista tiene la obligación de guarda y custodia en el garaje público del vehículo del usuario, además de la restitución del vehículo, cuando el cliente que ha pagado se disponga a retirarlo.

De igual forma el artículo 5.1 de la Ley 40/2002 garantiza que el garajista responderá, tanto frente al usuario como frente al propietario del vehículo, por los daños y perjuicios que les ocasione el incumplimiento de sus obligaciones previstas en la Ley.

Diferencias entre los contratos de garaje y de estacionamiento

En los contratos de estacionamiento el dueño de una plaza de garaje, cede el uso de un espacio determinado al propietario de un vehículo para su aparcamiento, a cambio de un precio, sin estar obligado a prestar el servicio de custodia.

En este punto es importante destacar que, a diferencia del de garaje, no ha de existir una persona encargada de la vigilancia. A tal fin, el empresario puede entregar al arrendatario una llave para acceder al local en horas diurnas y nocturnas, lo que puede indicar un precio adecuado a dichas circunstancias.

Por otro lado, en un acuerdo de garajes, los propietarios han de responder de los daños por ellos mismos causados en el vehículo y de los originados por terceros. Lo anterior no aplica si los daños fueron ocasionados por robo a mano armada o por fuerza mayor. En cambio, en los contratos de estacionamiento, los propietarios no asumirán ningún tipo de responsabilidades de ese tipo.

Alquiler de trasteros y guardamuebles

Todos, en alguna oportunidad, se ven en la situación de cambiar de vivienda y, en ocasiones, surge la necesidad de encontrar espacio libre para almacenar de forma temporal sus bienes o parte de ellos.

El negocio del alquiler de trasteros

Este negocio consiste en dedicar grandes superficies de almacenamiento compartimentando el área en pequeñas unidades para alquiler. Por lo general están dirigidos a particulares, pero es común que los contraten en alquiler las industrias o negocios.

La idea del negocio es que la suma del dinero obtenido por todas esas pequeñas unidades, será superior que la renta que pagaría un inquilino único en la zona donde se encuentra el inmueble.

El contrato de depósito

En este contexto, los contratos de depósito quedan regulados en los artículos 303 y siguientes del Código Mercantil.

Son contratos en virtud de los cuales una parte, llamada el depositante, confía y entrega a la otra parte, llamada depositario, un bien mueble como una bicicleta, electrodomésticos, muebles, etc. El depositario, a cambio de un precio, se obliga a guardarlo y a restituirlo en perfecto estado cuando le sea requerido.

La vigencia de los contratos de trastero

Un acuerdo de este tipo no tiene un plazo de cumplimiento predeterminado. No obstante, en la mayoría de los sitios de alquiler de trasteros tienen diversos planes para ajustarse a los requerimientos de los clientes. Por lo que es común que tengan una duración anual, mensual, semanal, o incluso diaria.

El incumplimiento del pago del alquiler de trasteros

Por lo general estos asuntos están claramente detallados en el acuerdo que se firma a la hora de contratar el servicio. Estas condiciones pueden variar, pero generalmente se resumen a: Que una vez pasada la fecha prevista para el cobro del alquiler del trastero la empresa podrá cancelar el contrato y el usuario dispondrá de unos días (generalmente una semana) para retirar sus bienes sin tener que abonar ningún pago adicional.

Una vez finalizado ese plazo, el cliente tendrá 2 o 3 semanas para retirar sus bienes, previo pago de la deuda. Llegados a este punto y tras todos los intentos por parte de la empresa para que el cliente recupere sus bienes, la misma se reserva el derecho a entregar los bienes a cualquier organización o entidad de interés social o desecharlos si estas entidades no están interesadas.

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