¿Tiene el autopromotor que depositar el Libro del Edificio en el Registro de la Propiedad?


El artículo 7 de la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) dispone que, una vez finalizada la obra, el promotor entregará a los usuarios finales el Libro del Edificio el cual está integrado por el proyecto (con sus incorporaciones y modificaciones), el acta de recepción, la relación de agentes intervinientes y las instrucciones de uso y mantenimiento del edificio.

 

El Libro del Edificio es un conjunto de documentos gráficos y escritos que facilitan a los propietarios de los respectivos inmuebles la contratación de los servicios y suministros, un correcto mantenimiento y conservación, la adecuada ejecución de obras de reforma, reparación o rehabilitación así como el resarcimiento de eventuales daños materiales causados por vicios o defectos de la construcción. Para facilitar la consulta, tratamiento, archivo y publicidad registral del Libro del Edificio, además de la puesta a disposición del mismo al Catastro, debe presentarse al Registro de la Propiedad en soporte informático, en formato pdf y autenticado por el promotor con su firma electrónica o por otro medio fehaciente. Del Libro del Edificio se dejará constancia en el folio real de la finca.

 

Pero, ¿qué sucede en los casos de viviendas autopromovidas? Esta cuestión ha sido aclarada por la Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN), de 20 de septiembre de 2018 (BOE de 10 de octubre). En este caso, el registrador de la propiedad suspende la inscripción de una escritura de declaración de ampliación y finalización de obra nueva declarada relativa a una vivienda autopromovida al no haberse aportado el Libro del Edificio, según exige el artículo 202 de la Ley Hipotecaria después de la redacción conferida al mismo por la Ley 13/2015, de 24 de junio, de reforma de la Ley Hipotecaria, siendo un requisito indispensable para la inscripción de todo tipo de edificación: residenciales o industriales.

 

 

Ahora bien, lo que la DGRN deja sentado en relación al Libro del Edificio es que, desde el punto de vista competencial, hay que distinguir entre normas de naturaleza registral (de competencia estatal) y normas de carácter material o sustantivo (en las que pueden tener una aplicación preferente las normas de las Comunidades Autónomas). De ahí que, siendo preferente la norma material autonómica, ésta podrá eximir de la obligación de formalización y depósito del Libro del Edificio.

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